Relatos STAR WARS (X)

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Capítulo 10


Todos iban muy callados a bordo del deslizador mientras se dirigían al puerto espacial de Anyprice donde se hallaba la nave en la cuál el consejero Kristan y su ayudante Yokyr habían venido. Thrael Sora y Ray´n Bow habían colocado juntos los cadáveres del mecánico bothan  y sus pequeños ayudantes jawas y los habían incinerado. Durante su inspección de los restos del taller Thrael Sora tuvo la fortuna de encontrar un sable de luz entre los escombros. Al encenderlo emitió un intenso haz de luz verde al tiempo que  lanzaba minúsculas chipas. Según los conocimientos que Sora tenía sobre los sables de luz imaginó que el problema debía de ser del cristal o tal vez del controlador de potencia del rayo. “No importa, aún así me servirá hasta que regrese al templo jedi donde pueda construir un nuevo sable” pensó Sora.

Kristan y Tweedo habían regresado junto a los jedis y les habían comunicado la terrible noticia del asesinato de Saat Moo. Poco después aparecía Heck tras ellos portando el cuerpo de su maestro que había cubierto habilidosamente en una amplia y exquisita capa de tela. Todos salieron de los restos del edificio y subieron al deslizador. No se percataron de la presencia de su misterioso observador mientras abandonaban el lugar.

? ? ? ?: “Acaban de salir”.

Sargento droide: “Roger, roger, sígales e informe de cualquier novedad”.

? ? ? ?: “Por supuesto”.

Tras varias horas de viaje llegaron al puerto espacial. Se dirigieron hacia un amplio hangar circular en el cuál se encontraba su transporte de salida de Atzerri. Se trataba de un hangar reservado para uso privado de aquellos viajeros que pagaban el alto precio que exigían los propietarios de dichos hangares para que los viajeros tuvieran el derecho de usarlos y siempre había dos vigilantes en los accesos para evitar que ladrones o indeseables entraran a placer. Uno de estos vigilantes levantó la mano hacia el deslizador del grupo en señal de que detuvieran el vehículo.

Vigilante 1: “Muéstrenme su pase de seguridad”.

Kristan: “Aquí tiene”.

Kristan sacó de entre sus ropas un pequeño cilindró y se lo entregó al vigilante. El vigilante introdujo el cilindro en un pequeño aparato para verificar la autenticidad de los códigos de seguridad del hangar.

Vigilante 1: “Todo en orden. Pueden continuar”.

Kristan: “Gracias”.

El grupo a bordo del deslizador se introdujo en el hangar. Dentro pudieron observar que el hangar disponía de una amplia plataforma exterior y un taller de reparaciones que se ubicaba en el extremo oeste del hangar. Muchos mecánicos ugnaughts iban y venían de un lado para otro, ocupados en sus labores de mantener la nave en condiciones óptimas de uso. Yokyr detuvo el vehículo a unos metros de su transporte, un YT-1300 al cuál mostraba diversas modificaciones a simple vista de cualquiera que tuviera unos mínimos conocimientos sobre este tipo de astronaves. Uno de los mecánicos se acerco al grupo mientras descendían del deslizador.

Kristan: “¿La nave está preparada?”.

Mecánico: “Si señor. Esta todo listo según las indicaciones que nos dejó”.

Kristan: “Excelente”.

Mecánico: “¿Desea que hagamos alguna otra modificación?”.

Kristan: “No hay tiempo. Debemos despegar inmediatamente”.

Mecánico: “Muy bien señor”.

Tras estas palabras el  ugnaught se alejó del grupo y regresó a sus tareas.

Kristan: “Yokyr deshazte del deslizador. Es demasiado grande y no tenemos espacio en la bodega de carga para llevarlo con nosotros”.

Yokyr: “Si mi lord”.

Yokyr se dirigió rápidamente a la entrada del taller donde había reunido en círculo un pequeño grupo de ugnaughts discutiendo sobre algo, seguramente relacionado con su trabajo. Yokyr intercambio unas palabras con ellos y entonces uno de los ugnaught se dirigió al interior del taller. Al poco regreso acompañado de una pequeña unidad R2 que se caracterizaba por su combinación colores verde y blanco. Entonces Yokyr tras asentir afirmativamente y estrechar la mano del mecánico regreso junto a los demás que ya empezaban a embarcar en la astronave. Yokyr iba acompañado de la pequeña unidad R2 mientras los mecánicos intercambiaban comentarios y risas y dirigían miradas burlonas hacia Yorky. Poco después los mecánicos se llevaban el deslizador hacia el interior del taller.

Yokyr: “Mi lord. Me he desecho del deslizador como ordenasteis”.

Kristan: “Buen trabajo Yokyr”.

Unidad R2: “Bip-bip-bip”.

Kristan: “Hola. Yokyr ¿quién es tu nuevo amigo?”.

Yokyr: “Se llama R2-B2 mi lord. Es un pequeño droide astromecánico modificado que he obtenido como cambio por el deslizador”.

Kristan: “Interesante intercambio”.

R2-B2: “Bip-bip-bip-bip”.

Kristan: “Es un placer conocerte R2-B2.Bienvenido”.

“Penoso intercambio diría yo. Cualquiera podría conseguir al menos tres unidades astromecánicas por ese deslizador” pensaba Tweedo mientras se rezagaba para poder escuchar la conversación entre el consejero y su ayudante. Poco tiempo después todos estaban a bordo.

Kristan: “Yokyr enciende los sistemas”.

Yokyr: “Si mi lord”.

En cuanto Yokyr encendió los sistemas primarios de la nave, los sistemas empezaron a lanzar sonidos estridentes de alarma.

Kristan: “Yokyr ¿Qué ocurre?”.

Yokyr: “El radar detecta múltiples señales acercándose a gran velocidad. Vienen directamente hacia nosotros. ¡Ho no!”.

Tweedo: “¡Ho no ¿Qué?!”.

Yorky: “¡Son torpedos de protones!”.

El rostro de  preocupación tomó forma en cada uno de los miembros del grupo.

Kristan: “¡¿Tenemos tiempo de despegar y alejarnos?!”.

Yokyr: “¡No mi lord!”.

Sora: “¡Todos fuera de la nave! ¡Deprisa!”.