Es bastante más sencillo de lo que parece. El maestro Yoda es un gran maestro en el manejo de la fuerza, y puede usarla para influir en su propio cuerpo. Es decir, que se mueve más agil, sobre todo en momentos de peligro, porque sabe como controlar la fuerza en cada momento. Pero él usa el bastón en momentos en que esta en relajación, y sobre todo porque carga el pobre con 800 años encima.
Para hacerte otra idea, es como estos casos en que usamos muchisima aldrenalina, y hacemos cosas que resultan imposibles en estado normal. Solo quela fuerza va más alla.
De todos modos, te lo dice un inexperto padawan. Muchos aqui sabran responder mejor que yo. Aunque espero haberte ayudado
—
Caballero Jedi gracias a las enseñanzas del Maestro Gardek Mon.
Yo sólo daré un ejemplo que ilustre esto. En Fate of the Jedi: Allies, cuando Luke ve a un Sith utilizando la Fuerza para no pasar calor y poder andar a paso rápido por encima de la arena, Luke piensa esto:
“Utilizar la Fuerza de una manera tan trivial le parecía una violación”.
Creo que en la novela “Encuentro oscuro” hacian referencia a esto exactamente (a lo del baston me refiero), pero no me agais excesivo caso, hace mucho tiempo q me la lei.
—
La Voz de la Fuerza ha hablado, respetala.
“Me entregué a la oscuridad y encontré la verdadera vida en la muerte de la luz”
El argumento de Araden es igualmente válido y extrapolable a muchos otros usos que más de uno se cuestiona la razón de no llevarlos a cabo usualmente. Esto es porque a todos nos gustaría poder usar la Fuerza para hacernos la vida más sencilla, pero eso solo nos llevaría al Lado Oscuro, recordad…
En todo caso, Gardek, prefiero la bronca le Mara le echó a Luke sobre eso mismo de utilizar la Fuerza para cosas sencillas durante su misión conjunta en Nirauan. Fue una explicación clarísima.
Como bien comentáis, Yoda no abusa de su gran dominio y control de la Fuerza. Ralentiza esa habilidad y usa su bastón como complemento muy útil para ello, quizás debido a su tamaño y a su avanzada edad, y posiblemente como una sabia enseñanza a sus estudiantes referentes a que eviten el uso indiscriminado e innecesario de la Fuerza. Ese uso redundante no lleva a los sensibles a la Fuerza, y en particular, a los Jedis al lado oscuro. Su exceso y dependencia lleva a una rudimentaria visión de lo que es la Fuerza y al desconocimiento de su verdadera finalidad. Como ejemplo la Gran Purga Jedi del 19 ABY.
Yoda suele usar el bastón para infinidad de acciones, incluso muchas de ellas para evitar ese uso innecesario de la Fuerza. En la novela “Encuentro Oscuro”, como bien expone Durge, hay una escena que ocurre en el año 82 ABY en la cual Yoda está con el aún Jedi Conde Dooku en los jardines del Templo Jedi (página 14 en el edición española de A.Santos Editor), y tal vez fuera la cita que no encontró Araden. Dice lo siguiente:
<< El Gran Maestro de la Orden Jedi deja la linterna y cojea con esfuerzo hasta una roca, buscando un asidero con el que subirse a ella y sentarse resoplando junto a su estudiante, como un desgraciado gnomo de jardín. La sonrisa del estudiante se ensancha, pero sabe bien que no debe ofrecer su ayuda.
Yoda se aposenta en la piedra con una serie de gruñidos y movimientos, ajustándose el faldón de los ajados ropajes Jedi, dejando que sus pies cuelguen sobre la superficie del estanque. Los insectos patinadores corren bajo sus viejos dedos verdes, ajenos a la grandeza ligeramente peluda que pende sobre ellos.
— ¿Pensativo estás, Dooku?
El estudiante no intenta negarlo.
— ¿Miedo por la misión no tendrás?
—No, Maestro. —El estudiante se corrigió—. Al menos no por la misión.
—Confiado debes estar. Listo estás.
—Lo sé.
Yoda parece querer recuperar la linterna que ha dejado en el suelo. Mueve el bastón e intenta engancharla en el asa. Hace una mueca y la engancha una vez, dos veces, pero la linterna se le escapa. Gruñe, exasperado.
El estudiante coge la linterna con la Fuerza, empleando apenas un atisbo de atención, y la envía flotando hasta su Maestro.
— ¿Por qué no utilizas el sistema fácil, Maestro? —pregunta, y sabe lo que se le avecina apenas cierra la boca.
—Porque fácil es —gruñe Yoda. El joven sabe que los estudiantes reciben de boca de Yoda muchas respuestas como ésa. Pero no apartó la linterna, piensa Dooku.
Permanecen sentados en el jardín. En alguna parte, fuera de su campo de visión, un pez rompe la superficie, antes de volver a hundirse en el agua.
Yoda da un golpecito al estudiante con el extremo del bastón, en gesto de compañerismo.
— ¡Listo para partir ayer estabas! >>
Curiosidad: Se califica a Dooku como estudiante, buena apreciación, ya que aunque por esa época ya fuera un Caballero Jedi creo que aunque se llegué a ser un Gran Maestro siempre serán estudiantes de la Fuerza.
—
“la Fuerza no fluye de nosotros, sino a través de nosotros”
Pensaba que era algo entre Exploradora y el chico, el otro aprendiz, pero ya digo que hace años y lo mismo lo recuerdo mal.
En fin, que como dije antes, en cuestiones de utilizar demasiado la Fuerza, prefiero la explicación de Mara a Luke en Nirauan.
—¿Entonces qué cambió? —preguntó él—. ¿Qué pasó?
Los ojos de Mara se estrecharon un poco.
—¿Me estás diciendo que no lo sabes?
Luke hizo una mueca, maravillándose de no haberlo visto antes. El momento crítico en Iphigin, mientras Han y él se habían preparado para el combate contra la banda pirata que Han había deducido que iba de camino. El momento en el que había visto la visión del emperador Palpatine y de Exar Kun riéndose de él…
—No, lo sé —concedió—. Tomé la decisión de dejar de utilizar tanto el poder de la Fuerza.
Y de repente, a través de esa mezcla de compasión e impaciencia vino una oleada de algo completamente inesperado. Un flujo abrumador de alivio.
—Lo has pillado —dijo tranquilamente Mara—. Al fin.
Luke negó con la cabeza.
—¿Pero por qué? —demandó—. Obviamente, el poder está ahí, disponible para que un Jedi lo utilice. ¿Utilizarlo es tan malo para mí sólo porque rocé el lado oscuro?
—Probablemente eso es así en parte —dijo Mara—. Pero incluso si nunca hubieras hecho eso, todavía te habrías metido en problemas. ¿Alguna vez has estado en una planta para darle forma a las placas de los cascos de las naves?
—Ah… no —dijo Luke, parpadeando ante el repentino cambio de conversación.
—¿Qué hay de una instalación de molido de mineral —sugirió ella—. Lando ha tenido un par de ellas en un momento u otro. Debes de haber visitado al menos una de ellas.
—He visto la de Varn, sí —dijo Luke, con la mención del nombre de Lando levantando una barrera repentina en los sentimientos de excitación ante estas nuevas revelaciones que crecían cuidadosamente.
La relación de Mara con Lando…
—Bien —dijo Mara, o no viendo el cambio en las emociones de Luke o ignorándolo—. A veces algunos pájaros cantores hacen sus nidos en los puntales superiores de esos edificios. ¿Oíste a alguno de ellos cantando cuando estuviste allí?
Luke sonrió tensamente. De nuevo, era tan obvio.
—Por supuesto que no —dijo—. Había demasiado ruido allí para oír nada tan bajo.
Mara le devolvió la sonrisa.
—Es bastante obvio, ¿verdad?, una vez que lo ves. La Fuerza no se trata sólo de poder, como piensan la mayoría de los no-Jedi. También se trata de guía: todo desde esas impresionantes visiones del futuro hasta las advertencias en tiempo real más sutiles en las que a veces pienso como un sentido de peligro. El problema es que mientras más bebes de ese poder crudo, menos eres capaz de oír su guía sobre el ruido de tu propia actividad.
Araden, me has recordado a los aprendices Exploradora y Whie que aparecen en otra escena con el Maestro Yoda en la misma novela “Encuentro Oscuro”. Otra enseñanza de no usar por parte del Yoda de forma trivial la Fuerza y además con final sorpresivo. Es la siguiente:
<< Hasta Exploradora tuvo que admitir que Yoda había conseguido una ganga fantástica con el B-7.
— ¿Cómo has podido conseguirlo tan barato? —le preguntó, mirando al viejo Jedi mientras éste se guardaba un datapad en el cinto—. Debe de haber usado sus poderes mentales Jedi. Creía que dijo que no era justo.
—Lo justo no me interesa. Sólo los resultados —bufó—. Pero poderes Jedi no usé. Precio justo pagué.
Exploradora y Whie miraron dubitativos el destartalado casco.
— ¿Qué tiene de malo? —dijo Exploradora—. Aparte de lo evidente, claro.
Yoda golpeó con el bastón la parte externa de la nave, levantando una pequeña nube de polvo. Y de pintura. Y de metacerámica.
—Buen casco. Buena línea —dijo.
—Un solo cañón láser —dijo Whie—. Nada de tubos de misiles de impacto. Nada de lanzadores de plasma.
—Lleva a bordo un Superflujo Hanx-Wargel II y una antena de sensores pasivos Sipe-Irol —dijo con vehemencia el propietario de la chatarrería—. Generadores de reserva, sensores activos de Carbanti y escudos deflectores de popa casi nuevos, de fabricación local, pero con nada malo.
— ¿Qué hay de los escudos de proa?
—Si alguien os apunta con un arma, echad a correr —dijo el vendedor.
— ¿Y si eso no funciona?
—Rendios.
—De lo más prometedor —dijo Exploradora.
—No acabo de asimilar que se lleven de mi lado a mi precioso… —el vendedor echó una mirada rápida al costado de la nave donde estaba pintado el nombre— …Halcón Nocturno. Me dan ganas de subir el precio, sólo por lo estirados que sois.
—Si tiene tantas ventajas —insistió Exploradora—, ¿por qué lo vende tan barato? ¿Qué es lo que no hace?
El vendedor miró al cielo y se alejó. Exploradora se volvió hacia Yoda, que sonreía beatíficamente.
—Volar —dijo.>>
—
“la Fuerza no fluye de nosotros, sino a través de nosotros”
en este libro, me gusta más esta, y que cada uno la interprete según quiera:
— ¿Qué quieres? —soltó Dooku—. Dime lo que quieres y yo te mostraré cómo puede ayudarte el Lado Oscuro a conseguirlo. ¿Quieres amigos? El Lado Oscuro hará que acudan a ti. ¿Amantes? El Lado Oscuro sabe lo que es la pasión de una forma que ni te imaginas. ¿Quieres riquezas, vida eterna, gran sabiduría…?
—Quiero… —Yoda alzó la flor que tenía en la mano y respiró otra vez—. Quiero una rosa.
—Habla en serio —dijo Dooku, impaciente.
— ¡En serio hablo! —gritó Yoda. Se puso en pie de un salto. Parado en el escritorio era casi tan alto como Dooku. Alargó la flor imperiosamente hacia su antiguo pupilo—. ¡Otra rosa haz para mí!
—El Lado Oscuro brota del corazón. No es un manual para hacer trucos baratos de conjurador.
— ¡Pero este truco me gusta! El truco que la flor del suelo hace brotar. El truco que fuego al sol prende.
—La Fuerza no es magia. No puedo crear una flor de la nada. Nadie puede, ni tú, ni el Señor de los Sith.
Yoda pestañeó.
—Mi Fuerza sí puede. La Fuerza que entiendo yo, a todas las cosas vivas une.
—Maestro, eso son juegos de palabras. La Fuerza es como siempre ha sido. El Lado Oscuro no es otra clase de energía. Para utilizarlo sólo debes abrirte a nuevas formas de dominar esa energía que está en el corazón de los seres. ¿Quieres algo más? ¿Quieres poder?
—Poder tengo.
— ¿Quieres riqueza?
—Riquezas no necesito.
— ¿Quieres estar a salvo —dijo Dooku, frustrado—. ¿Quieres liberarte del miedo?
—Yo a salvo nunca estaré —dijo Yoda, dando la espalda a Dooku—. El universo grande, frío y muy oscuro es, ésa la verdad es. Lo que quiero, pronto o tarde de mi lado me quitarán, y no existe poder alguno, oscuro o luminoso, que salvarme pueda. Asesinado fue Jai Maruk cuando de él yo cuidaba, y Maks Leem, y los muchos, muchos Jedi que he perdido. Mi familia eran.
— ¡Pues enfurécete por ello! —dijo Dooku—. ¡Odia! ¡Llénate de rabia! ¡De desesperación! Permítete, por una vez, dejar de jugar a ser el gran Caballero Jedi y admite lo que siempre has sabido: que estás solo, y que eres grande, y que cuando el mundo te golpea es mejor responder al golpe que poner la otra mejilla. ¡Siente, Yoda! Puedo sentir la oscuridad asomando en ti. Sé honrado por una vez, aquí, en este lugar, y siente la verdad sobre ti mismo.
Gracias Araden por tus citas. Y para conclusión de otra escena de esta novela la siguiente del conde Dooku sobre su existencia y destino.
<< Muy, muy lejos de allí, en un planeta menor de un insignificante planeta tras las líneas de la Federación de Comercio, el Conde Dooku paseaba por la playa de un mar extraño, solo. Había establecido allí su nuevo cuartel general, y en una hora volvería a su campamento, a verse rodeado de consejeros, androides, sirvientes, aduladores, ingenieros y oficiales, todos reclamando una parte de su tiempo, todos presentándole sus planes y estratagemas, chupando como abejas del néctar de su poder. Puede que hasta Asajj Ventress, su protegida, estuviera allí, pidiendo que la convirtiera en su aprendiz. Tenía una reunión programada con el formidable general Grievous, todavía más poderoso que Ventress, pero mucho menos interesante a la hora de conversar en la mesa. Y, por supuesto, su Maestro podía convocarlo en cualquier momento.
¿Qué somos?
En la superficie de la bahía, el agua se alzaba y rodaba, cayendo en un blanco encontronazo contra la playa y recorriendo siseante la fría arena.
¿Qué crees que somos, Dooku?
El mar espumeó alrededor de sus botas y se retiró, dejando una concha vacía en la arena. Dooku la cogió. Tuvo un recuerdo repentinamente intenso de hacer eso mismo en Serenno, cuando aún era un niño pequeño, antes de que llegara el Jedi. Podía recordar el olor del mar, el fino cieno salado goteando de la concha cuando se la llevó al oído, y, en su recuerdo, algo maravilloso pasó, algo mágico que lo llenó de alegría, sólo que ahora no podía recordar el qué.
Sacudió la concha para secarla y se la llevó al oído. Ahora era el oído de un viejo, no el de ese niño que vivió tanto tiempo antes. Sintió que el corazón se le aceleraba como si, qué idea más absurda, como si pudiera oír algo en la concha, algo terriblemente importante.
Pero la concha era diferente, o el mar, o algo se había roto en su interior sin posibilidad de arreglo. Lo único que oía era el débil siseo del viento y las olas, y bajo todo ello, el apagado eco de los latidos de su corazón.
Al final, lo que somos es seres solitarios.
Solitarios, susurraba la concha. Solitarios, solitarios, solitarios.
Aplastó la concha en su mano, dejando que los fragmentos fueran arrastrados lejos de la playa. Entonces se volvió y empezó a caminar hacia el campamento.>>
—
“la Fuerza no fluye de nosotros, sino a través de nosotros”
Es bastante más sencillo de lo que parece. El maestro Yoda es un gran maestro en el manejo de la fuerza, y puede usarla para influir en su propio cuerpo. Es decir, que se mueve más agil, sobre todo en momentos de peligro, porque sabe como controlar la fuerza en cada momento. Pero él usa el bastón en momentos en que esta en relajación, y sobre todo porque carga el pobre con 800 años encima.
Para hacerte otra idea, es como estos casos en que usamos muchisima aldrenalina, y hacemos cosas que resultan imposibles en estado normal. Solo quela fuerza va más alla.
De todos modos, te lo dice un inexperto padawan. Muchos aqui sabran responder mejor que yo. Aunque espero haberte ayudado

Caballero Jedi gracias a las enseñanzas del Maestro Gardek Mon.Yo sólo daré un ejemplo que ilustre esto. En Fate of the Jedi: Allies, cuando Luke ve a un Sith utilizando la Fuerza para no pasar calor y poder andar a paso rápido por encima de la arena, Luke piensa esto:
“Utilizar la Fuerza de una manera tan trivial le parecía una violación”.
Supongo que para Yoda sería algo parecido.
Sep!!!!
Creo que en la novela “Encuentro oscuro” hacian referencia a esto exactamente (a lo del baston me refiero), pero no me agais excesivo caso, hace mucho tiempo q me la lei.
La Voz de la Fuerza ha hablado, respetala.
“Me entregué a la oscuridad y encontré la verdadera vida en la muerte de la luz”
Pero si existe esa cita, la encontraré. Gracias por avisar. Ni me acordaba ahora mismo de esa novela.
Muy buena respuesta, padawan.
El argumento de Araden es igualmente válido y extrapolable a muchos otros usos que más de uno se cuestiona la razón de no llevarlos a cabo usualmente. Esto es porque a todos nos gustaría poder usar la Fuerza para hacernos la vida más sencilla, pero eso solo nos llevaría al Lado Oscuro, recordad…
QLFOA!
Aunque juraría que había algo así…
En todo caso, Gardek, prefiero la bronca le Mara le echó a Luke sobre eso mismo de utilizar la Fuerza para cosas sencillas durante su misión conjunta en Nirauan. Fue una explicación clarísima.
Como bien comentáis, Yoda no abusa de su gran dominio y control de la Fuerza. Ralentiza esa habilidad y usa su bastón como complemento muy útil para ello, quizás debido a su tamaño y a su avanzada edad, y posiblemente como una sabia enseñanza a sus estudiantes referentes a que eviten el uso indiscriminado e innecesario de la Fuerza. Ese uso redundante no lleva a los sensibles a la Fuerza, y en particular, a los Jedis al lado oscuro. Su exceso y dependencia lleva a una rudimentaria visión de lo que es la Fuerza y al desconocimiento de su verdadera finalidad. Como ejemplo la Gran Purga Jedi del 19 ABY.
Yoda suele usar el bastón para infinidad de acciones, incluso muchas de ellas para evitar ese uso innecesario de la Fuerza. En la novela “Encuentro Oscuro”, como bien expone Durge, hay una escena que ocurre en el año 82 ABY en la cual Yoda está con el aún Jedi Conde Dooku en los jardines del Templo Jedi (página 14 en el edición española de A.Santos Editor), y tal vez fuera la cita que no encontró Araden. Dice lo siguiente:
<< El Gran Maestro de la Orden Jedi deja la linterna y cojea con esfuerzo hasta una roca, buscando un asidero con el que subirse a ella y sentarse resoplando junto a su estudiante, como un desgraciado gnomo de jardín. La sonrisa del estudiante se ensancha, pero sabe bien que no debe ofrecer su ayuda.
Yoda se aposenta en la piedra con una serie de gruñidos y movimientos, ajustándose el faldón de los ajados ropajes Jedi, dejando que sus pies cuelguen sobre la superficie del estanque. Los insectos patinadores corren bajo sus viejos dedos verdes, ajenos a la grandeza ligeramente peluda que pende sobre ellos.
— ¿Pensativo estás, Dooku?
El estudiante no intenta negarlo.
— ¿Miedo por la misión no tendrás?
—No, Maestro. —El estudiante se corrigió—. Al menos no por la misión.
—Confiado debes estar. Listo estás.
—Lo sé.
Yoda parece querer recuperar la linterna que ha dejado en el suelo. Mueve el bastón e intenta engancharla en el asa. Hace una mueca y la engancha una vez, dos veces, pero la linterna se le escapa. Gruñe, exasperado.
El estudiante coge la linterna con la Fuerza, empleando apenas un atisbo de atención, y la envía flotando hasta su Maestro.
— ¿Por qué no utilizas el sistema fácil, Maestro? —pregunta, y sabe lo que se le avecina apenas cierra la boca.
—Porque fácil es —gruñe Yoda. El joven sabe que los estudiantes reciben de boca de Yoda muchas respuestas como ésa. Pero no apartó la linterna, piensa Dooku.
Permanecen sentados en el jardín. En alguna parte, fuera de su campo de visión, un pez rompe la superficie, antes de volver a hundirse en el agua.
Yoda da un golpecito al estudiante con el extremo del bastón, en gesto de compañerismo.
— ¡Listo para partir ayer estabas! >>
Curiosidad: Se califica a Dooku como estudiante, buena apreciación, ya que aunque por esa época ya fuera un Caballero Jedi creo que aunque se llegué a ser un Gran Maestro siempre serán estudiantes de la Fuerza.
“la Fuerza no fluye de nosotros, sino a través de nosotros”
May the Potentium be with you forever
Pensaba que era algo entre Exploradora y el chico, el otro aprendiz, pero ya digo que hace años y lo mismo lo recuerdo mal.
En fin, que como dije antes, en cuestiones de utilizar demasiado la Fuerza, prefiero la explicación de Mara a Luke en Nirauan.
—¿Entonces qué cambió? —preguntó él—. ¿Qué pasó?
Los ojos de Mara se estrecharon un poco.
—¿Me estás diciendo que no lo sabes?
Luke hizo una mueca, maravillándose de no haberlo visto antes. El momento crítico en Iphigin, mientras Han y él se habían preparado para el combate contra la banda pirata que Han había deducido que iba de camino. El momento en el que había visto la visión del emperador Palpatine y de Exar Kun riéndose de él…
—No, lo sé —concedió—. Tomé la decisión de dejar de utilizar tanto el poder de la Fuerza.
Y de repente, a través de esa mezcla de compasión e impaciencia vino una oleada de algo completamente inesperado. Un flujo abrumador de alivio.
—Lo has pillado —dijo tranquilamente Mara—. Al fin.
Luke negó con la cabeza.
—¿Pero por qué? —demandó—. Obviamente, el poder está ahí, disponible para que un Jedi lo utilice. ¿Utilizarlo es tan malo para mí sólo porque rocé el lado oscuro?
—Probablemente eso es así en parte —dijo Mara—. Pero incluso si nunca hubieras hecho eso, todavía te habrías metido en problemas. ¿Alguna vez has estado en una planta para darle forma a las placas de los cascos de las naves?
—Ah… no —dijo Luke, parpadeando ante el repentino cambio de conversación.
—¿Qué hay de una instalación de molido de mineral —sugirió ella—. Lando ha tenido un par de ellas en un momento u otro. Debes de haber visitado al menos una de ellas.
—He visto la de Varn, sí —dijo Luke, con la mención del nombre de Lando levantando una barrera repentina en los sentimientos de excitación ante estas nuevas revelaciones que crecían cuidadosamente.
La relación de Mara con Lando…
—Bien —dijo Mara, o no viendo el cambio en las emociones de Luke o ignorándolo—. A veces algunos pájaros cantores hacen sus nidos en los puntales superiores de esos edificios. ¿Oíste a alguno de ellos cantando cuando estuviste allí?
Luke sonrió tensamente. De nuevo, era tan obvio.
—Por supuesto que no —dijo—. Había demasiado ruido allí para oír nada tan bajo.
Mara le devolvió la sonrisa.
—Es bastante obvio, ¿verdad?, una vez que lo ves. La Fuerza no se trata sólo de poder, como piensan la mayoría de los no-Jedi. También se trata de guía: todo desde esas impresionantes visiones del futuro hasta las advertencias en tiempo real más sutiles en las que a veces pienso como un sentido de peligro. El problema es que mientras más bebes de ese poder crudo, menos eres capaz de oír su guía sobre el ruido de tu propia actividad.
Os agradezco vuestras citas sinceramente. Son un par de perlas de sabiduría Jedi, desde luego.
QLFOA.
Araden, me has recordado a los aprendices Exploradora y Whie que aparecen en otra escena con el Maestro Yoda en la misma novela “Encuentro Oscuro”. Otra enseñanza de no usar por parte del Yoda de forma trivial la Fuerza y además con final sorpresivo. Es la siguiente:
<< Hasta Exploradora tuvo que admitir que Yoda había conseguido una ganga fantástica con el B-7.
— ¿Cómo has podido conseguirlo tan barato? —le preguntó, mirando al viejo Jedi mientras éste se guardaba un datapad en el cinto—. Debe de haber usado sus poderes mentales Jedi. Creía que dijo que no era justo.
—Lo justo no me interesa. Sólo los resultados —bufó—. Pero poderes Jedi no usé. Precio justo pagué.
Exploradora y Whie miraron dubitativos el destartalado casco.
— ¿Qué tiene de malo? —dijo Exploradora—. Aparte de lo evidente, claro.
Yoda golpeó con el bastón la parte externa de la nave, levantando una pequeña nube de polvo. Y de pintura. Y de metacerámica.
—Buen casco. Buena línea —dijo.
—Un solo cañón láser —dijo Whie—. Nada de tubos de misiles de impacto. Nada de lanzadores de plasma.
—Lleva a bordo un Superflujo Hanx-Wargel II y una antena de sensores pasivos Sipe-Irol —dijo con vehemencia el propietario de la chatarrería—. Generadores de reserva, sensores activos de Carbanti y escudos deflectores de popa casi nuevos, de fabricación local, pero con nada malo.
— ¿Qué hay de los escudos de proa?
—Si alguien os apunta con un arma, echad a correr —dijo el vendedor.
— ¿Y si eso no funciona?
—Rendios.
—De lo más prometedor —dijo Exploradora.
—No acabo de asimilar que se lleven de mi lado a mi precioso… —el vendedor echó una mirada rápida al costado de la nave donde estaba pintado el nombre— …Halcón Nocturno. Me dan ganas de subir el precio, sólo por lo estirados que sois.
—Si tiene tantas ventajas —insistió Exploradora—, ¿por qué lo vende tan barato? ¿Qué es lo que no hace?
El vendedor miró al cielo y se alejó. Exploradora se volvió hacia Yoda, que sonreía beatíficamente.
—Volar —dijo.>>
“la Fuerza no fluye de nosotros, sino a través de nosotros”
May the Potentium be with you forever
en este libro, me gusta más esta, y que cada uno la interprete según quiera:
— ¿Qué quieres? —soltó Dooku—. Dime lo que quieres y yo te mostraré cómo puede ayudarte el Lado Oscuro a conseguirlo. ¿Quieres amigos? El Lado Oscuro hará que acudan a ti. ¿Amantes? El Lado Oscuro sabe lo que es la pasión de una forma que ni te imaginas. ¿Quieres riquezas, vida eterna, gran sabiduría…?
—Quiero… —Yoda alzó la flor que tenía en la mano y respiró otra vez—. Quiero una rosa.
—Habla en serio —dijo Dooku, impaciente.
— ¡En serio hablo! —gritó Yoda. Se puso en pie de un salto. Parado en el escritorio era casi tan alto como Dooku. Alargó la flor imperiosamente hacia su antiguo pupilo—. ¡Otra rosa haz para mí!
—El Lado Oscuro brota del corazón. No es un manual para hacer trucos baratos de conjurador.
— ¡Pero este truco me gusta! El truco que la flor del suelo hace brotar. El truco que fuego al sol prende.
—La Fuerza no es magia. No puedo crear una flor de la nada. Nadie puede, ni tú, ni el Señor de los Sith.
Yoda pestañeó.
—Mi Fuerza sí puede. La Fuerza que entiendo yo, a todas las cosas vivas une.
—Maestro, eso son juegos de palabras. La Fuerza es como siempre ha sido. El Lado Oscuro no es otra clase de energía. Para utilizarlo sólo debes abrirte a nuevas formas de dominar esa energía que está en el corazón de los seres. ¿Quieres algo más? ¿Quieres poder?
—Poder tengo.
— ¿Quieres riqueza?
—Riquezas no necesito.
— ¿Quieres estar a salvo —dijo Dooku, frustrado—. ¿Quieres liberarte del miedo?
—Yo a salvo nunca estaré —dijo Yoda, dando la espalda a Dooku—. El universo grande, frío y muy oscuro es, ésa la verdad es. Lo que quiero, pronto o tarde de mi lado me quitarán, y no existe poder alguno, oscuro o luminoso, que salvarme pueda. Asesinado fue Jai Maruk cuando de él yo cuidaba, y Maks Leem, y los muchos, muchos Jedi que he perdido. Mi familia eran.
— ¡Pues enfurécete por ello! —dijo Dooku—. ¡Odia! ¡Llénate de rabia! ¡De desesperación! Permítete, por una vez, dejar de jugar a ser el gran Caballero Jedi y admite lo que siempre has sabido: que estás solo, y que eres grande, y que cuando el mundo te golpea es mejor responder al golpe que poner la otra mejilla. ¡Siente, Yoda! Puedo sentir la oscuridad asomando en ti. Sé honrado por una vez, aquí, en este lugar, y siente la verdad sobre ti mismo.
Gracias Araden por tus citas. Y para conclusión de otra escena de esta novela la siguiente del conde Dooku sobre su existencia y destino.
<< Muy, muy lejos de allí, en un planeta menor de un insignificante planeta tras las líneas de la Federación de Comercio, el Conde Dooku paseaba por la playa de un mar extraño, solo. Había establecido allí su nuevo cuartel general, y en una hora volvería a su campamento, a verse rodeado de consejeros, androides, sirvientes, aduladores, ingenieros y oficiales, todos reclamando una parte de su tiempo, todos presentándole sus planes y estratagemas, chupando como abejas del néctar de su poder. Puede que hasta Asajj Ventress, su protegida, estuviera allí, pidiendo que la convirtiera en su aprendiz. Tenía una reunión programada con el formidable general Grievous, todavía más poderoso que Ventress, pero mucho menos interesante a la hora de conversar en la mesa. Y, por supuesto, su Maestro podía convocarlo en cualquier momento.
¿Qué somos?
En la superficie de la bahía, el agua se alzaba y rodaba, cayendo en un blanco encontronazo contra la playa y recorriendo siseante la fría arena.
¿Qué crees que somos, Dooku?
El mar espumeó alrededor de sus botas y se retiró, dejando una concha vacía en la arena. Dooku la cogió. Tuvo un recuerdo repentinamente intenso de hacer eso mismo en Serenno, cuando aún era un niño pequeño, antes de que llegara el Jedi. Podía recordar el olor del mar, el fino cieno salado goteando de la concha cuando se la llevó al oído, y, en su recuerdo, algo maravilloso pasó, algo mágico que lo llenó de alegría, sólo que ahora no podía recordar el qué.
Sacudió la concha para secarla y se la llevó al oído. Ahora era el oído de un viejo, no el de ese niño que vivió tanto tiempo antes. Sintió que el corazón se le aceleraba como si, qué idea más absurda, como si pudiera oír algo en la concha, algo terriblemente importante.
Pero la concha era diferente, o el mar, o algo se había roto en su interior sin posibilidad de arreglo. Lo único que oía era el débil siseo del viento y las olas, y bajo todo ello, el apagado eco de los latidos de su corazón.
Al final, lo que somos es seres solitarios.
Solitarios, susurraba la concha. Solitarios, solitarios, solitarios.
Aplastó la concha en su mano, dejando que los fragmentos fueran arrastrados lejos de la playa. Entonces se volvió y empezó a caminar hacia el campamento.>>
“la Fuerza no fluye de nosotros, sino a través de nosotros”
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